TERCER ACTO
Representas mejor el personaje de mujer amorosa,
el que alguna vez vestiste en mi presencia y que por alguna razón olvidaste,
archivo muerto es el guión de aquella obra que solíamos interpretar,
vestigio que se revive en el halo de luz que traza los cuerpos donde un instante es el único lugar
y el tiempo esfera putrefacta que como la rabia del verdugo corta la cabeza de su víctima
pero siempre existe la posibilidad de equivocar nuestras líneas
y trocar súbitamente el personaje que nos ha sido designado,
aquel que circunda el filo que nos cubre en espera de traspasar el diminuto espacio en el que ansiamos ser la estrella de la obra.
Con la retina tranquila como en plena oscuridad,
un destello tímido o un enigma en el libreto,
afina armoniosamente la sintonía de tu perfume.
Como la piel que muda la serpiente conjuro tu regreso,
y cuando finalmente abroches el último botón de tu destino
sabrás que representas mejor el personaje de mujer amorosa,
pero entonces tal vez,
será tarde.
HE QUERIDO
En algún sitio lejano alguna hermosa mujer también espera
sin siquiera conocerme anhela mi presencia
un beso nocturno o una palabra suave
espera sin prisa la tibieza del estruendo.
Reconozco desde lejos sus parpados en vigilia
su casa también está ausente y vacía
impasible mujer que aguarda a desarmar la respiración de los que duermen.
He querido descifrar su ubicación
dilucidar las coordenadas que delaten su cuerpo de estrella
su brusca inteligencia
aquella canción que estoy tratando de escuchar sin siquiera conocerla
una forma de mi mismo en el futuro donde yo me reconozco.
He querido descifrar la manera de encontrarla
de abrir los ojos con naturalidad
y verla,
límpida exacta inamovible
de hacer con la luz de la mañana la primera pregunta
y encontrar en ella
la única respuesta.
BELICOSIDAD
Simón Bolívar habría padecido con agrado la dictadura que impones
en las inmediaciones de tu vientre la libertad e independencia se postergan.
Jamás proclamó nadie la doctrina que habrá de abolir la esclavitud a la que tu cuerpo me somete
ninguna insurrección o militar estrategia
podrá derrocar el absoluto régimen totalitario que tus piernas y caderas reglamentan.
Reformas liberales y movimientos populares se agolpan
y no estalla la revolución que emancipe.
Debí saber entonces aquel día en el que subiste al poder
que harían falta campañas militares e incluso golpes de estado
para vislumbrar apenas un proceso de separación
y que penosamente tendría que ser una fuerte intervención extranjera
la que resolvería mi problema.
J. Manuel Corona Rodríguez